Los que se reencuentran plasmando su amor en un abrazo, la
impersonalidad de los dos besos; calidez en tus mejillas, marcas rojas, labios
color carmesí. Despedidas mirando el minutero, abrazos de horas, infinidad de
segundos. Un adiós con las manos, una mirada eterna, duradera tras los años,
recuerdos encerrados.
Años tras años, intentando escapar de sus paredes, grises,
intentando enfrentarse al mundo, pesado de sentimientos que te hunden, te empujan,
te hacen vivir rápido, y consumen tu tiempo, lo restan a segundos.
Pérdida en cada tic tac, ganancia en cada acto que con
esfuerzo intenta destacar. Cuidado, un par de pasos más y todo estará olvidado,
todo serán recuerdos, felices o amargos, que se mantienen vivos flotando en tu
cabeza, como una nube algo desordenada, esperando las manos y la paciencia de
quién es capaz de traerte el mundo, con tan sólo un suspiro.
ni en su reloj.
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