Quise que me
desnudaras y hubiera rogado porque me arrancaras la piel.
Tengo veinte cajas de defectos, cargados de complejos, de
toneladas de piel y vestimentas, para decorarme haciendo que parezca alguien
decente, alguien que merezca la pena conocer. Tengo el don de hacerte creer que
puedo ser buena, y quizá algún día podamos fingir que nos amamos. Sé con
certeza que cuando destapes las veinte cajas de defectos, dirás que tú también
tienes los tuyos, y sé que mis manías te harán rabiar, tanto como me harán
rabiar a mí las tuyas. Quizá algún día empecemos a planificar futuros, e
intentarás ayudarme a soportar el peso de mis complejos, ayudándote de igual
modo, yo con los tuyos. No nos quedará más remedio que vivir presos de la monotonía, y rogando un golpe de suerte nos preguntaremos qué es lo que ha fallado.
Y, ¡qué hay de las cosas buenas!
Es algo que aún no te has
parado a pensar.
Que, por cada caja de defectos escondo un frasco de detalles,
de minucias, de virtudes..
... por
cada caja de defectos escondo un trocito de mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario