miércoles, 9 de octubre de 2013

Desnúdeme el alma.

Quise que me desnudaras y hubiera rogado porque me arrancaras la piel.

Tengo veinte cajas de defectos, cargados de complejos, de toneladas de piel y vestimentas, para decorarme haciendo que parezca alguien decente, alguien que merezca la pena conocer. Tengo el don de hacerte creer que puedo ser buena, y quizá algún día podamos fingir que nos amamos. Sé con certeza que cuando destapes las veinte cajas de defectos, dirás que tú también tienes los tuyos, y sé que mis manías te harán rabiar, tanto como me harán rabiar a mí las tuyas. Quizá algún día empecemos a planificar futuros, e intentarás ayudarme a soportar el peso de mis complejos, ayudándote de igual modo, yo con los tuyos. No nos quedará más remedio que vivir presos de la monotonía, y rogando un golpe de suerte nos preguntaremos qué es lo que ha fallado. 

Y, ¡qué hay de las cosas buenas! 
Es algo que aún no te has parado a pensar.
Que, por cada caja de defectos escondo un frasco de detalles, de minucias, de virtudes..


... por cada caja de defectos escondo un trocito de mí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario