Ni carreteras interminables, ni charcos que pisar, yo no
quiero nada.
Un clima que ni fú, ni fá; una sonrisa a medias y una chica
triste de las que dibuja Alberto. De las que se corren en el papel y te llegan
por correo.
A veces tarde; de las que te dejan con las ganas de
esperarte; pero tienes que decir que no.
Y a veces la voz no te sale
no grites, en el fondo sabes que te da igual.
Sabes que ni la tinta de la máquina me coloca hoy, pero
apareces.
Estoy contando cuantas veces soy capaz de decirte adiós; todavía
voy por el intento, y creo que este no cuenta porque he hecho trampas
y lo sabes.
Cómo voy a dejar de pensar en ti si apareces cuando más lo
necesito-que te marches-
O que me dejes ir, una de dos.
Que dejes de salvar vidas y dispares la mía de una puñetera
vez.
Que no te quiero, pero lo hice; y no contigo, sino con él.
Que no me quedo, que te me repites en exceso, y sabes que
odio demasiado.
Ni triste, ni desesperada; pero sí de despedida.
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