viernes, 17 de agosto de 2012

No quiero no estar a tu lado.

Me despierto con el primer rayo de sol que incide sobre mi rostro. Debo admitir que Billy también tuvo que ver. Acurrucado sobre mis zapatillas, salta a la cama y empieza a jugar con las sábanas. Su largo pelaje grisáceo, sus enormes ojos azules… Es un gran apoyo. No sé qué haría sin este precioso minino. Me incorporo y me doy cuenta de que la ventana está abierta, alguien ha subido las persianas, es por eso que llega la luz. Aún somnolienta, estudio la posibilidad de que por fin has llegado. De que has vuelto a por mí. Estiro el brazo hacia la zona derecha de la cama con la esperanza de poder tocarte; es entonces cuando sólo encuentro sábanas arrugadas y vacío. Ese vacío que me acompaña cada noche, a la vez que me mata. Me propongo levantarme, camino hacia el baño y me lavo la cara, con ésta aún húmeda miro mi reflejo en el espejo, miro todas y cada una de las imperfecciones de mi cara.
Miro mis ojos, cansados de llorar, de pasar noches enteras despierta, esperándote.
Noches enteras imaginando como sería todo si estuvieses aquí, tú que me entiendes más que nadie, tú que haces que todo sea fácil. Que consigues que me olvide de todo con tan sólo mirarme.
Añoro tus manos. Sí, tus manos. Añoro esa delicadeza con la que recostados en cualquier lugar las ponías sobre mi pelo y jugabas con él. Añoro tantas cosas… te echo de menos.
¿Por qué no vuelves? Podrías volver. Prometiste que volverías. ¿Acaso lo has olvidado? Porque yo no. Sigo esperándote. Seguiré esperándote, pero sólo si me prometes que vendrás. ¿Vendrás? Dime que sí. No acepto un no por respuesta.
Te necesito. ¿Sabes cuantísmo me costó poder decirte esas dos palabras? No. Ni si quiera lo imaginas. Pero eso ahora no importa.
Lo único y verdaderamente importante aquí es que lo hago. Te quiero y te necesito. Aquí, conmigo. Ahora. Y no diré un siempre porque eso es algo que sólo se ve en películas. Eso es algo, que debemos construir sólo nosotros.
Espero que no sea tarde. Dicen que nunca lo es. Pero no hago más que escribirte, que soñar despierta contigo, con tus brazos, con tus besos. Con tus defectos.
Estoy enfadada, esta no te la perdono. ¡Me lo prometiste, joder!
¿Dónde estás? ¿Has dejado de quererme?
Porque… si es así puedo hacerlo por los dos.
Rabia. Siento rabia. E impotencia. No sé qué hacer con todas estas cartas sin dirección alguna. Están empezando a acumularse.
Extraño hasta esos pequeños enfados tontos que teníamos. Hemos vivido muchas cosas buenas. Ahora, estoy escuchando nuestra canción.
Sé que estés dónde estés, si alguna vez vuelves a escucharla me recordarás. Sea de la forma que sea pero lo harás. No puedes borrar algo de tu mente, ¿sabes?
Aunque me gustaría. Me gustaría poder borrar de mi mente el momento en el que decidiste irte. Ojala estuvieses aquí, ojala no te hubieses marchado nunca.
Creo que fue mi culpa, no debí dejarte ir. Debí quedarme abrazada a ti, debí huir contigo. Quiero ir contigo. Te echo de menos.

''If you can wait 'til I get home, then I swear to you that we can make this last.''

No hay comentarios:

Publicar un comentario