domingo, 20 de enero de 2013

No one does it better.

28 días para hacer un año. Tan sólo un año, conociendo a una increíble persona, un año de risas, llantos.
La persona que hizo que yo, empezara a dar abrazos. Persona que, me pilló en un mal momento de mi vida, pero que supo entrar en ella como nunca alguien lo había hecho. Persona que inspiraba confianza, persona que, al principio no, pero después supo abrirse a mí, al igual que yo hice con él.
Llamadas telefónicas y confieso que más de la mitad acababan con sollozos y risas de lo patética que me había sentido, silencios y ‘te necesitos’ que chocaban con mi muro y rechazaba por miedo a lo que pudiera pasar. Confesiones, secretos, historias, preguntas, respuestas, llantos, risas, desesperación, frustración y tranquilidad, batallas finales y facturas caras, que no equivalen al precio de esos detalles.
Tímida, recuerdo como si fuera hoy el primer día, pues tampoco hace tanto de ello, recuerdo también aquella vez que, a pesar de todo, viniste a mi casa, recuerdo todos y cada uno de los detalles que hicieron que me enamorara de ti. Y joder, como odio esa palabra, como odio el amor y como lo odio todo. Pero sí, para bien o para mal, estoy enamorada, y me encanta estarlo. Me encanta que seas tú, me encanta que me regales una estrella y me encanta parecer jodidamente vomitiva. Todo empezó como una amistad y aún no recuerdo el día en el que pasé a llamarte por fin, ‘mi persona’, una de las dos que tengo, una de mis dos vidas.
Una conversación interminable y un estudio prolongado, y todo eso acabó en llanto. Y pensar que me encanta cada uno de los detalles, por muy desagradables que sean, que tienes. Son los que te definen, tanto los buenos como los malos, hacen de ti quién eres.
Y si cambias, yo cambiaré contigo, y si te caes, yo me tiraré para levantarte, que si nos movemos lo hacemos juntos, y si nos paramos nos ponemos música, nos cojemos una manta y a soñar.
Y una vida puede ser una eternidad cuando la vives alejada de aquellos a quienes quieres, y cien pueden saberte a poco cuando estás con quién te da la vida.
Quizá no siempre todo haya sido un camino recto ascendente, quizá los problemas y nosotros hayamos ido de la mano, pero ¿qué más da? Si de cada problema se aprende algo nuevo, y aquí seguimos, juntos.
Ni Madrid, ni la gente, ni nada.
Y por si crees que es poco, comparto contigo de todo, y desde el primer día. Sentimientos de seguridad y promesas que venzan todos mis miedos y les den patadas a todas mis inseguridades, todas las que habitan en mi mente, haciendo perderme.
Acústicos en coches, mirando gotas que precipitan en cristales y caen al suelo, noches y días. Noches que matan, pensando en como sería todo si estuvieras a mi lado, y por la mañana, días confusos, estirando el brazo y viendo que no estás ahí. Que todavía no has llegado. Planes de futuro e historias de un pasado, construyendo día a día nuestro presente.
                                                                      
-Vic.


No hay comentarios:

Publicar un comentario