lunes, 30 de diciembre de 2013

/

Lo he vuelto a hacer. 
Me he vuelto a recoger el pelo, he vuelto a decidirme, creo que voy a empezar ese estúpido ritual.

Escribir sobre una etapa, un año. Cómo si éste fuera el último. O cómo si necesitase clasificarlo.
No pienso hacerlo. Me niego a escribir una palabra, o un estado, que pueda daros una pista de cómo ha sido. Sería estúpido, ya tenemos miles de canciones que pueden hacerlo por nosotros. Seguro que todos las conocéis.

Y para qué. Para decidir que algo empieza, cómo si aquí importase el tiempo. Cómo si estuviésemos preocupados. Vivamos y ya está. 
En mi balance de lo bueno y malo aparezco yo; en el centro. Sentada, y sujetándome las piernas. Aburrida. Y empiezo a pensar en mañana, quizá en un mes, y en las grandes decepciones que trae consigo soñar con algo maravilloso que casi nunca sucede. 

No os engañéis, yo tampoco quiero hacerlo; si no sucede, es porque no nos conformamos. Pero, para qué.

A mí me gusta rodar por el suelo, y enredarme. 
A mí me gusta cantar, y contar. Historias.
Me gusta perderme. Que me encuentren.
Hablar de ti, de mí, del resto. Me gustan los gatos.
Me agobia el mar, y odio el estúpido olor a canela.

Eso es todo, y quizá en un año cuente algo más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario