jueves, 16 de enero de 2014

Itzhak.

Quizá no son las cinco, ni las seis, nada de nuestras estúpidas e insomnes madrugadas; pero escribo.
Llevo varios días entre ecuaciones, demostraciones, y problemas, varios días de dejadez, y un culmen con un examen bien preparado que ni siquiera supe hacer.
Pero escribo, quizá sin saber por qué, quizá sin sentir que puedo hacerlo.


Me siento tan frágil hoy, que el simple hecho de mirar a las personas, hace que me cuestione cual es nuestro papel aquí. O si realmente podemos cambiar algo, si realmente queremos cambiar algo. Dan ganas de caer al suelo de rodillas y llorar mares para ahogarte en ellos. No perdono que todo sea tan dramático, pero seguimos sin hacer nada, y así me va. Siento deciros que no creo que todas esas voces gritando en las calles, puedan cambiar algo de lo que realmente sucede. A veces dudo de cuantos sienten de verdad, pues yo dejé de sentir hace tiempo y sin embargo me afecta. Atmósferas contaminadas de humo, violento. Y pensar que todo esto empezó con un mechero, y un cigarro.

Hace poco escribía sobre héroes, pero en el fondo.

Todos somos un poco villanos y sin remedio, o sin ganas de remediarlo. Y todo tan para qué, y yo propongo un para intentarlo. Que nunca está de más, aunque a veces lo eche de menos.



[Whoever saves one life, saves the world entire.]

No hay comentarios:

Publicar un comentario