lunes, 8 de octubre de 2012

Quince.


Alba.
Tú, morena, alta, risueña, chica de negritos, chica de sonrisas, de infinita ingenuidad, de inocencia, de ojos marrones, chica de animales, perros. Chica de fuego.
Chica de muchísimas cosas, cosas y personas, una de mis chicas.
Una de las más importantes, y tengo pocas, cada una especial, y única.
Nadie como tú, ya ves, nos hicieron así. Y, desde siempre juntas, desde siempre en la misma casa, nuestra segunda casa, esa que abandonamos este año, esa que nos ha unido.
Tú, persona que no puede resistir el bailar con un poco de música. Tú, persona que escucha. Tú.
Hoy, hoy cumples años. Ya sabes, para mí este día es como ayer, como pasado, como cualquier otro, pero eso, no quiere decir que no sepa lo que significa para ti. Sé cuanto es, y me aseguraré, nos aseguraremos, nosotros, quienes te queremos, de que sea especial. Cualquier día puede ser tuyo si te lo propones, eres tú la protagonista de tu vida, y de tus días. Cada uno de ellos es especial si sabes sacar siempre lo bueno y vivirlo con una sonrisa. 
Chica de flashes, de cámaras, de poses extrañas. Síndromes.
Aunque no te ofrezcamos grandes cosas, me siento afortunada por poder pasar otro día junto a ti, rodeada de la mejor compañía.
Quién nunca te ha tenido no sabe qué se pierde. Pero sí, puedes ser la más grande de las amigas, puedes ser quién se preocupa y esa personita cariñosa a la que da gusto abrazar. Puedes ser todo lo que quieras si te lo propones. Puedes ser tú, tú y tus circunstancias  tú y nadie más. Con tus cambios, con tu gente, con tus cosas, con tus defectos, tus virtudes, pero siempre tú. La persona a quién quiero, mi amiga.
Amiga. Qué gran palabra, ¿no?
Lo es, solo que nunca lo pensamos. Nunca he dicho qué significa para mí, pero solo califico como tal a muy muy pocas personas, porque considero que el término amigo, está alto, muy alto. Pero tú, has llegado, y, durante estos años, has logrado superarlo con creces.

Normalemente perdemos gente, nos alejamos de otra, la vida cambia y las personas también, pero yo, aunque no estemos juntas, tal y como ahora, te prometo un ‘siempre estaré cuando me busques’. Te prometo un ‘nunca te daré un no por respuesta siempre que necesites ayuda’ y un, mientras que yo siga en pie, nunca estarás sola. Porque siempre podrás acudir a mí. Recuérdalo.


(Sí, ya sé que tu cumpleaños fue el 6 pero acabo de pasarlo al pc, mil perdones bonita)

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