Te miro, te miro y sonrío.
No, no te presto atención, ni si quiera me presento, pero,
aprovecho cualquier despiste para mirarte. Salto, grito, busco tu atención.
Ni si quiera sé si sabes mi nombre, pero no me importa, verte ahí,
tan callado pero a la vez tan atento hace que me sienta como nunca.
Y lo necesito, necesito conocerte. Porque, siempre tenemos ideas
de las personas antes de conocerlas, ya sea por lo que vemos, lo que nos
cuentan o lo que imaginamos.
Y yo, desde el primer momento, sentí el impulso de querer
conocerte, de querer intentarlo.
Nunca creí que llegaría a situaciones como las que me depararon
meses después. Nunca me vi así, no desde cerca. Había experimentado muchas
cosas, pero esto, esto era nuevo.
Y, lo nuevo asusta.
Te abrazo, te abrazo por primera vez, uno de los abrazos más
intensos y verdaderos que he recibido nunca. Y no por ser el primero es que le
tengo tanto afecto, es, que de verdad me llegó. Será porque el día requería
abrazos.
Y salía, salía del mismo color que mis pantalones rojos, esos
que guardo para ocasiones especiales, como esos selectos días del mes. Ya ves,
me he acostumbrado a tus bromas.
El caso es, que después de cientos de abrazos, aún sentía el
mismo temblor, aún desviaba la mirada cuando te descubría con tus ojos fijos en
mí. Aún me tapaba con el pelo, y aún no era capaz de decir muchas cosas.
Me costó, me costó confiar en ti y me costó creer todas esas
cosas, que, siempre suelen decirse. Y que yo, acostumbré y aprendí a evitar, de
tal modo, que nunca más volvería a creer en ellas. Hasta que apareciste. Vaya,
no contaba con eso.
Y mi vida, dio un vuelco, completo. No diré que la pusiste patas
arriba, puesto que, con solo verte y solo recibir un abrazo podía ser la
persona más feliz del universo ese día. Por las noches me torturaba, callando,
quemando, matándome por dentro, pensando.
¿Y tú? Tú a veces me llamabas, me escuchabas llorar.
Y así es que hemos avanzado, tanto que asusta. Tanto que no creo
que yo fuera esa chica de pelo rizado que corría mientras gritaba para llamar
tu atención. No hace ni un año. Me cuestra creerlo. Me cuesta creer que seas tanto
en tan poco tiempo. Porque no, no es una vida, pero.. ambos sabemos que esto ni
siquiera ha comenzado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario