A
veces decir adiós es lo único que nos queda. Todas las promesas que
hicimos, no eran lo suficientemente fuertes, no éramos lo suficientemente
fuertes como para soportar su peso. No es fácil. ¿Quemar cartas o arrojarlas al
vacío?
Recuerdos, son ellos quienes me han hecho continuar; los mismos que me matan
día a día.
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