viernes, 30 de agosto de 2013

El día que decidí ser canción, y escribirme.

Dos grandes cristaleras y una habitación entera iluminada, a día de hoy no recuerdo si era su pelo, o la primavera. Pero lo que sí recuerdo era verla a ella, el amor de mi vida haciendo sonar esas teclas mientras lloraba, y aunque quizá nunca llegue a entender la sincronización y la paz con esa melodía, yo entendía sus dedos danzando por el piano, entendía sus ojos y su sonrisa mojada por los mismos cada vez que interpretaba la banda sonora de su vida en mi salón. Y nunca fue una artista, y quizá no se sabía muchas piezas, pero hubiera pagado el mejor piano del mercado solo por ver su reflejo, y por sentir su paz, que a día de hoy es lo más puro y limpio que he podido sentir.

Y nunca le pregunté, porque no quiso decirme, y nunca me importó porque a día de hoy sé que me daba la vida cada vez que reunía a la orquesta, que cuando lloraba me amaba, y cuando reía la amaba yo. Y aunque fuéramos al revés, mi vida, como sacar de mi cabeza tu armonía, tu delicadeza y dulzura. Tus cabellos rojos y tus perfectos rizos que me enredan cuando suena, sin poder perderme un segundo, de principio a fin. Eres la ironía cuando escribo aparente a una mujer, si lo que mi cabeza escucha eres tú, canción que evito en mis días más negros, porque aunque seas mía y solo mía, me aterra que me veas del modo más endeble posible. Y perdona que no te elija cuando maldigo a los recuerdos por permanecer vivos, como parásitos, creciendo por fuera y matándome por dentro. Poesía, inspiración, ampliando mi mente y abriéndola, a soñar, impulsándome a cuando era niña y recordando lo difícil que se hacía caminar sin balancearse. Pero sé que eres tú cuando intento compartirte y solo veo, que de todos los amargos recuerdos de mi entrega, todos se ahogan y apareces tú, mostrándote única y efímera, tanta perfección que me hace pensar que todo son sueños, como la voz de mi conciencia diciéndome que ya está todo perdido. Eres erotismo y causas dolor, pero, por eso te tengo, porque no te defino, no lo intento porque es inútil, porque cada momento, cada pensamiento en voz alta, es imperfección para ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario