(...) Hoy siento que los sueños se apoderan de mí y yo no puedo
hacer nada, pero no puede durar eternamente y al fin, desisto en mi intento por
mantener el insomnio vivo.
El cansancio me puede, y aunque nerviosa, recibo mis
primeros sueños de una manera tranquila, poco a poco, las cosas no empiezan a
ir bien y aunque en trance, noto como lentamente mi respiración se acelera, ya
no es calmada y suave, empiezo a sudar y a moverme violentamente, sin poder
siquiera abrir los ojos. El tiempo pasa, y aunque para mí pueden parecer
eternidades, solo han sido unos minutos de angustia, que de alguna manera
permanecerán ahí, en mi subconsciente, creándome más miedos. Creándome miedo a
dormir, miedo a soñar.
Y aunque todo ha pasado, me aterra arriesgarme de nuevo, y
me sincero, con quién siempre lo hago, me sincero con la almohada, con el
colchón, con cuatro patas que soportan cantidad de sentimientos. Sábanas que
han secado lágrimas noche tras noche, sueño tras sueño. Cuatro paredes que han
sido testigos de llantos y alegrías, de noches cantando, y de mañanas putas,
con tardes difíciles, y noches, imposibles.
No hay comentarios:
Publicar un comentario