miércoles, 12 de febrero de 2014

speakofthedevil

Cuando tenemos unos años menos vemos las cosas totalmente diferentes, queremos que todo se quede estático, que la gente no cambie y que todo sea ese realismo ingenuo en el que vivimos, y tanto nos gusta.

Con el tiempo, y las primeras caídas, empiezas a entender muchas cosas que antes ni habías considerado. Hace cuatro años aproximadamente, empecé a formarme, a crear mi identidad, una parte de lo que soy yo, y un momento que se ha quedado clavado en mis rodillas de tanto que caí. Diversos giros me posicionaron en un lugar dónde lo veía todo oscuro y dónde solo yo tuve que buscar eso.
Todos tenemos ese eso; ya sabéis, la música, esa sonrisa, ese cruce de miradas, ese libro bajo el brazo.. En definitiva, eso.

Empecé a escribir, porque en aquel momento carecía de oídos que me escuchasen, y ni siquiera me tenía a mí misma.

Escupiendo palabras, destrozando el papel, ahogándome en la tinta. Era increíble, me aliviaba, me hacía sentir una persona completamente nueva por unas horas, y así funcionaba. Entre nuevos estilos de música y papeles en los que perderme, que poco a poco se acumulaban dejando por escrito la historia de mi vida; hoy mi pasado.

Probablemente este sea uno de los mayores cambios que he hecho, y una de las cosas que más me llena en la vida: escribir. Tirarme en un espacio en blanco y vaciarme entera. Dejar que todas las partes mudas de mi cuerpo cobren vida sobre el papel y hacer algo por lo que sentirme viva, incluso cuando me mata poco a poco.
Incluso cuando siento que no es suficiente, que se queda en poco, que el papel estaría mejor en blanco, incluso cuando lo rompo en mil pedazos y lo tiro desde el balcón.

Quizá...
Yo sé que esto no es lo mejor que he escrito nunca; pero es lo más sincero que puedo deciros. Para el que no tenga ni una mínima idea de mí, diré que me califico de persona indecisa. Es por eso, que tener algo tan claro, decir algo tan sincero y sin vacilar ni un segundo, es tan importante para mí.

Estoy harta de escuchar que lo que importa son los actos, que las palabras no son nada; no lo entiendo. Es como si no tuvieran nada que ver y yo ahora no voy a entrar en esto.

Que yo, si fuera un objeto sería un libro desagradable y aburrido. Ese que nunca acabaría en tus manos, ese que cerrarías a mitad y desearías estampar contra la pared. De tapas negras y gastadas, de poco peso y sonido hueco. Ese libro que juras que leerás después de acabar con todas tus nuevas adquisiciones. Ese, sucesivamente.


Es muy difícil lo que estoy intentando, pero prometo que algún día os lo diré de verdad y será algo distinto. Será algo bonito, y con tiempo; que ahora estoy falta de eso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario