Cuando
tenemos unos años menos vemos las cosas totalmente diferentes, queremos que
todo se quede estático, que la gente no cambie y que todo sea ese realismo
ingenuo en el que vivimos, y tanto nos gusta.
Con el
tiempo, y las primeras caídas, empiezas a entender muchas cosas que antes ni
habías considerado. Hace cuatro años aproximadamente, empecé a formarme, a
crear mi identidad, una parte de lo que soy yo, y un momento que se ha quedado
clavado en mis rodillas de tanto que caí. Diversos giros me posicionaron en un
lugar dónde lo veía todo oscuro y dónde solo yo tuve que buscar eso.
Todos tenemos
ese eso; ya sabéis, la música, esa sonrisa, ese cruce de miradas, ese libro
bajo el brazo.. En definitiva, eso.
Empecé a
escribir, porque en aquel momento carecía de oídos que me escuchasen, y ni
siquiera me tenía a mí misma.
Escupiendo
palabras, destrozando el papel, ahogándome en la tinta. Era increíble, me
aliviaba, me hacía sentir una persona completamente nueva por unas horas, y así
funcionaba. Entre nuevos estilos de música y papeles en los que perderme, que
poco a poco se acumulaban dejando por escrito la historia de mi vida; hoy mi
pasado.
Probablemente
este sea uno de los mayores cambios que he hecho, y una de las cosas que más me
llena en la vida: escribir. Tirarme en un espacio en blanco y vaciarme entera.
Dejar que todas las partes mudas de mi cuerpo cobren vida sobre el papel y
hacer algo por lo que sentirme viva, incluso cuando me mata poco a poco.
Incluso
cuando siento que no es suficiente, que se queda en poco, que el papel estaría
mejor en blanco, incluso cuando lo rompo en mil pedazos y lo tiro desde el balcón.
Quizá...
Yo sé que
esto no es lo mejor que he escrito nunca; pero es lo más sincero que puedo
deciros. Para el que no tenga ni una mínima idea de mí, diré que me califico de
persona indecisa. Es por eso, que tener algo tan claro, decir algo tan sincero
y sin vacilar ni un segundo, es tan importante para mí.
Estoy harta
de escuchar que lo que importa son los actos, que las palabras no son nada; no
lo entiendo. Es como si no tuvieran nada que ver y yo ahora no voy a entrar en
esto.
Que yo, si
fuera un objeto sería un libro desagradable y aburrido. Ese que nunca acabaría
en tus manos, ese que cerrarías a mitad y desearías estampar contra la pared.
De tapas negras y gastadas, de poco peso y sonido hueco. Ese libro que juras
que leerás después de acabar con todas tus nuevas adquisiciones. Ese,
sucesivamente.
Es muy difícil lo que estoy intentando, pero prometo que algún día os lo diré de
verdad y será algo distinto. Será algo bonito, y con tiempo; que ahora estoy
falta de eso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario