sábado, 19 de abril de 2014

Noc. No. 2

A todas mis debilidades

He intentado trazar una línea en el límite de mi soporte, pero no encuentro dónde debo parar. Seamos francos de una vez por todas, por favor. Ha pasado tanto tiempo ya que las heridas ni se ven, aunque haya memorizado la localización de cada uno de los rasguños; ya no están. Y entonces pensaré: estoy feliz, al fin todo ha pasado. Pero no lo pienso, no me permito el lujo de pensar en eso. A todas mis debilidades, porque tú fuiste y serás siempre una de ellas; sé que todo es culpa mía pues no pretendo ser cómplice de nadie, y aun así hoy no hay culpa, ni rencor, quizá sí hubo odio; ya no queda nada. Nunca nada debió quitarme tanto tiempo para mí. Joder, es que me volví completamente loca, sabes. La gente habla todo el tiempo de locura cuando ni siquiera la han experimentado –aunque existen diversos tipos de locura, supongo-. La mía no fue del todo en el buen sentido, una de las mayores crisis que he tenido hasta el momento. De identidad, cómo no. En cierto modo es normal, el tiempo pasa, decidimos cambiar.. ya sabes, al final te pierdes un poco y alguien tiene que ponerte al día de cómo están las cosas en tu cabeza. Ese alguien no está. Ese alguien eres tú mismo. Fue una situación bastante desesperante porque necesitaba que alguien me encontrara y me trajera de vuelta, yo ni siquiera sabía dónde buscar. A veces el tiempo pasa demasiado rápido –espero no tener que repetir lo mucho que odio la palabra demasiado, vaya-. Nunca antes había sido tan débil, ni tan frágil. Hubiera dado siete vidas por ver girar el picaporte de la puerta y aparecer al otro lado, dándome un abrazo a mí misma. Recogiéndome el pelo, lavándome la cara, prometiéndome que todo iba a estar bien.


Esas cosas nunca pasan. Y yo nunca te hubiese deseado lo peor, hasta que lo hice. Ahora no me importa. Cambios continuos, yo que sé. Ojala pudiera mentir esta vez y decir que tú tampoco importas, sería genial. Pero no creas que espero el día en el que eso por fin pase, no. Ya no espero nada de la vida, no espero saber en qué día me encuentro porque todo pasa. Simplemente pasa. Quién necesita las medidias, quién. Quién necesita que le pongan los pies sobre la tierra, cuando ya caminamos desde hace tiempo en el subsuelo. Dime tú, quién.

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