No
digo que todo fuera a ir mejor si no mirásemos el por qué de las cosas, pues
existe una intencionalidad pero, a veces las razones van más allá de lo que
puede explicar un simple por qué.
No
es que me haya cansado de escribir, es que a veces no salen las palabras y soy
incapaz de relatar un silencio; por ahora. No es que no encuentre motivos, es
que tengo demasiadas razones y no se me da bien decidir. Insomne, porque cerrar
los ojos no exime de la realidad y ahí fuera todo sigue girando… Y ahí fuera la
vida puede ser el caos o puede ser un fénix; qué sé yo. Al final todos nos
reponemos de nuestras cenizas. Y nos cortamos el pelo, nos cambiamos el color
mil veces hasta que encontramos el que mejor nos define y rompemos espejos
cuando estamos rotos por dentro; porque no queremos engañarnos. Se suman años
de mala suerte a las espaldas, pero sabemos restar en noches eternas. A veces
bebemos para olvidar un recuerdo, y a veces recordamos, porque no queda otra y
el olvido es igual de amargo que el intento. Y no podemos solos, aunque
queremos estarlo. Y sí, somos increíblemente tristes y patéticos con nuestras
miradas vacías y nuestros balazos abiertos en el pecho que desbordan lo que
somos hasta quedarnos sin nada por dentro. Y sí, somos increíblemente
estúpidos, de otra manera no seríamos nosotros quienes creen en el amor. Estáis jodidamente locos, y lo único que me diferencia del resto es el verbo. Estar
que por parecerse tampoco implica el ser. Me he hecho a mí misma así porque
dicen que todo duele menos, y se equivocaban, o quizá la que siempre se
equivoca soy yo. Irónicos, porque tenemos consciencia pero no somos conscientes
de lo que hemos conseguido hasta que dejamos que se pudra, y se echa a perder.
Impulsivos, porque nos mueve la pasión y abrazaríamos el mundo si pudiéramos.
Inocentes, porque a veces dejamos la mirada triste atada a las prisas y nos
convertimos en niños-otra vez-. Y joder, esa mirada de quien no tiene prisa por
conocerlo todo, y joder. En qué nos hemos convertido, no sé si hemos pasado
demasiado tiempo con el resto, o somos nosotros mismos los que en un intento de
supervivencia hemos terminado con lo único verdadero que quedaba en nosotros
mismos; el amor.
-Svet
No hay comentarios:
Publicar un comentario