Quizá no debería hablar tanto del resto, pero os juro que si vierais con los ojos de otros lo que hacen con sus manos, dejaríais de ser vosotros
mismos porque no sabríais como. Son esas pequeñas cosas que te cambian por
completo, dejándote intacto. Un nudo en el estómago que se extiende encerrando
al corazón. La banda sonora de una película que forma parte de tu vida y está
escrita en tropiezos. Los oídos que te escuchan cuando gritas, y el muerto que
cava su propia tumba cuando susurras. Las noches de insomnio, tu cuerpo en el
suelo. El sordo que no entiende, y el volumen alto para quien no quiere
entenderse. El que tiene miedo de huir corriendo, el que huye sin mirar atrás.
La promesa de una vida nueva, la mentira cuando crees que te lo has creído. Una
mujer bailando sobre precipicios y un hombre haciéndose el amor a sí mismo
mientras sueña con ellas. Una crisis de identidad presa del engaño, un desahucio
a corazón abierto de la razón. Quizá no debería hablar tanto del resto, pero
juro que si viera con los ojos de otro, seguirías siendo tú y no ellos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario